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| Reseña Histórica |
Cuando el libertador Simón Bolívar llegó
a Arequipa, se enteró de que en los Claustros de San
Agustín, espacioso y solariego local, sólo moraban
ocho padres agustinos. De inmediato ordenó que los religiosos
lo abandonen y determinó que allí funcione una
institución educativa, pues en ese entonces la ciudad
sólo contaba con el Seminario San Jerónimo, como
el único centro de estudios superiores.
Aunque la propiedad de los claustros era de la congregación
agustina, don Simón logró que lo desocuparan y
enviaran a sus ocupantes a Lima. A los pocos días del
desalojo, se fundaba allí una de las instituciones educativas
republicanas de mayor importancia en la primera mitad del siglo
XIX, y que fue bautizada con el nombre de Academia Lauretana
de Arequipa. Este centro del saber funcionó en uno de
los ambientes del segundo piso de los claustros y tuvo entre
sus principales animadores al Deán Valdivia.
Bolívar pasó varios días en el acogedor
lugar y en esa breve estadía también fundó
en una de sus salas, el Colegio de la Independencia Americana.
Continuando con esa iniciativa bolivariana, el 11 de noviembre
de 1828 se crearía la Universidad Nacional de San Agustín,
otorgándole la casi totalidad de los claustros para su
funcionamiento.
La construcción del antiguo claustro agustino fue iniciada
en el siglo XVI y se suspendió a finales del mismo siglo
(1571), por orden del virrey Francisco de Toledo, ya que la
licencia de edificación no había sido tramitada.
Luego de solucionado el impase se continuó el levantamiento,
hasta tomar la forma que hoy conserva.
Con el paso de los años, el local se iría deteriorando,
la Universidad creciendo y hasta hace unos 13 años su
estado de conservación era casi calamitoso.
En la gestión rectoral del Dr. Juan Manuel Guillén
Benavides y en la del Dr. Rolando Cornejo Cuervo, se puso énfasis
en el desarrollo y la conservación de la infraestructura
universitaria y se realizó una importante obra de remodelación
de lo que antaño fue la UNSA. Es así que la totalidad
de las construcciones ubicadas en el centro histórico
de la ciudad mistiana, hoy exhiben una nueva y agradable faz
a los ojos, no sólo de los turistas sino de la propia
comunidad agustina y mistiana.
La recuperación, restauración y habilitación
de una de estas antiguas infraestructuras de sillar, que en
la colonia albergara a los padres agustinos, ha sido entregada
por la UNSA a la comunidad de Arequipa, con los nombres de Claustro
Menor y Claustro Mayor, Casona y Chaves de la Rosa, para convertirla
en un nuevo centro de difusión cultural y lucir su hermoso
diseño arquitectónico, su hábitat calmo
y solariego, donde se enseñorean añejas piletas. |
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