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Alimentación consciente: redescubriendo el placer y el cuidado en cada bocado

Publicado por:
Oficina Universitaria de Imagen Institucional
Oct 02, 2024

Dra. Roxana Alemán Delgado Docente Principal, Departamento Académico de Ciencias de la Nutrición

En un mundo marcado por el ritmo acelerado, el estrés y una relación cada vez más distante con lo que comemos, el concepto de la alimentación consciente, o mindful eating, emerge como una práctica poderosa que puede transformar no solo nuestra salud física, sino también nuestro bienestar emocional y mental. Más allá de las dietas restrictivas y los regímenes temporales, la alimentación consciente propone una manera de volver a conectarnos con nuestros cuerpos, nuestros alimentos y nuestras emociones. Este enfoque es una invitación a ralentizar, reflexionar y disfrutar plenamente del acto de comer.

¿QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE?

La alimentación consciente, o mindful eating, tiene sus raíces en la práctica del mindfulness, una disciplina que se enfoca en estar presente en el momento actual, sin juzgar lo que ocurre, simplemente observando y experimentando. Aplicada a la alimentación, esta práctica implica prestar plena atención a la experiencia de comer: desde la selección de los alimentos, su preparación, la sensación al llevar el alimento a la boca, hasta el momento en que lo degustamos y lo digerimos.

Este enfoque rechaza el concepto de “comer en piloto automático”, una tendencia común en la sociedad actual, donde las personas suelen consumir alimentos de manera rápida y distraída, sin apreciar los sabores o texturas, o incluso sin ser conscientes de la cantidad de comida que ingieren. En lugar de ello, la alimentación consciente nos invita a ser curiosos y explorar cómo nuestros cuerpos y mentes responden a la comida en cada momento, creando una experiencia de nutrición más profunda y satisfactoria.

LOS BENEFICIOS DE LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

El interés por el mindful eating ha crecido debido a los múltiples beneficios que ofrece para la salud física y mental. La investigación ha demostrado que esta práctica puede tener un impacto positivo en varias áreas clave:

  1. Promueve una relación saludable con la comida:
    Uno de los beneficios más significativos de la alimentación consciente es su capacidad para fomentar una relación más saludable con la comida. Muchas personas luchan con patrones de alimentación emocional o impulsiva, utilizando los alimentos como escape frente a situaciones de estrés, tristeza o aburrimiento. La alimentación consciente nos ayuda a identificar estos patrones y a abordar las emociones subyacentes, en lugar de recurrir a la comida como un consuelo inmediato.

Al estar plenamente presentes durante las comidas, somos más capaces de reconocer las señales de hambre y saciedad que nos envía nuestro cuerpo, lo que nos permite comer cuando realmente lo necesitamos y detenernos cuando estamos satisfechos. Este enfoque puede reducir los episodios de atracones y promover una alimentación más equilibrada.

  1. Mejora la digestión y el metabolismo:
    El sistema digestivo humano está diseñado para trabajar mejor cuando el cuerpo está en un estado relajado. Sin embargo, cuando comemos de manera apresurada o estresada, la digestión puede verse afectada negativamente. Al practicar la alimentación consciente, nos tomamos el tiempo para masticar bien los alimentos, lo que facilita el proceso digestivo y mejora la absorción de nutrientes.

Además, estudios han sugerido que comer de manera consciente puede activar el sistema nervioso parasimpático, responsable de las funciones de «descanso y digestión», lo que a su vez optimiza el metabolismo y puede ayudar a mantener un peso saludable.

  1. Fomenta el placer y la gratitud por los alimentos:
    En la vida moderna, a menudo pasamos por alto la oportunidad de disfrutar verdaderamente de los alimentos que consumimos. Comemos mientras trabajamos, vemos televisión o revisamos el teléfono móvil, lo que disminuye nuestra capacidad para experimentar plenamente el placer del sabor y la textura de los alimentos. La alimentación consciente nos devuelve al presente y nos permite saborear cada bocado, redescubriendo el placer de la comida.

Además, la práctica de la alimentación consciente está relacionada con un mayor sentido de gratitud por los alimentos y el proceso que los lleva a nuestra mesa. Al ser más conscientes de los esfuerzos involucrados en la producción de nuestros alimentos, desde la siembra hasta la preparación, es más probable que desarrollemos una relación de respeto hacia ellos, lo que también puede llevarnos a optar por alimentos más saludables y sostenibles.

  1. Reduce el estrés y la ansiedad relacionados con la comida:
    Muchas personas experimentan ansiedad en torno a la comida, ya sea debido a preocupaciones sobre el peso, las calorías o las dietas. La alimentación consciente alienta a las personas a abandonar estas presiones externas y, en su lugar, centrarse en las señales internas de su cuerpo. Al practicarla, nos damos permiso para comer sin culpa, disfrutando de nuestros alimentos sin sentirnos obsesionados por reglas dietéticas estrictas.

Este enfoque también reduce el estrés y la ansiedad generalizados, ya que el mindfulness ha demostrado ser efectivo para disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Comer en un estado de calma y relajación no solo mejora nuestra relación con la comida, sino que también contribuye a un estado de ánimo más equilibrado.

¿CÓMO PRACTICAR LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE?

Practicar la alimentación consciente no requiere formación especial ni herramientas costosas. Es una habilidad que todos podemos desarrollar con algunos pasos simples que pueden aplicarse en la vida diaria:

  1. Crear un entorno de comida tranquilo:
    Antes de comenzar a comer, es importante preparar un entorno que fomente la atención plena: esto puede significar apagar el televisor, dejar el teléfono a un lado y eliminar cualquier distracción que pueda interferir con el proceso de comer. La idea es hacer de la comida un momento sagrado, donde podamos enfocarnos exclusivamente en la experiencia.
  2. Escuchar al cuerpo:
    Antes de sentarse a comer, es útil hacer una pausa para evaluar las señales de hambre. ¿Es hambre física o emocional? ¿Qué tipo de alimento se siente bien para tu cuerpo en ese momento? La alimentación consciente nos invita a sintonizar con estas señales internas y a tomar decisiones alimentarias basadas en lo que realmente necesitamos, en lugar de comer de manera automática o impulsiva.
  3. Masticar lenta y conscientemente:
    Uno de los aspectos clave del mindful eating es la lentitud. Al masticar cada bocado de manera pausada y consciente, podemos experimentar más plenamente los sabores, aromas y texturas de los alimentos. Este proceso también mejora la digestión, ya que permite que las enzimas digestivas en la saliva comiencen a descomponer los alimentos de manera más efectiva. Se recomienda masticar al menos 15 veces cada bocado.
  4. Observar los pensamientos y emociones sin juzgar:
    Es natural que, al comer, surjan pensamientos o emociones, como deseos de ciertos alimentos, preocupación por la cantidad de calorías o ansiedad por no haber seguido una dieta estricta. La alimentación consciente nos invita a observar estos pensamientos sin juzgar ni reaccionar ante ellos. Al hacerlo, podemos evitar caer en patrones de pensamiento negativo y disfrutar del momento presente.
  5. Detenerse cuando estés satisfecho:
    Uno de los principios fundamentales de la alimentación consciente es aprender a reconocer y respetar las señales de saciedad del cuerpo. Al comer de manera pausada y atenta, es más probable que detectemos cuándo hemos comido lo suficiente, lo que nos ayuda a evitar el exceso de comida. Esta práctica promueve un peso corporal saludable sin necesidad de dietas restrictivas.

ALIMENTACIÓN CONSCIENTE Y SOSTENIBILIDAD

La alimentación consciente no solo tiene implicaciones positivas para nuestra salud, sino que también puede influir en la manera en que nos relacionamos con el medio ambiente. Al estar más conectados con los alimentos que consumimos, es probable que seamos más conscientes de su origen, del impacto de su producción en el entorno y de las implicaciones éticas que conlleva.

Por ejemplo, muchas personas que practican la alimentación consciente eligen consumir más productos de temporada, locales y orgánicos, ya que reconocen los beneficios tanto para su salud como para el planeta. Además, al evitar el consumo excesivo y el desperdicio de alimentos, contribuimos a una cadena alimentaria más sostenible y responsable.

CONCLUSIONES

La alimentación consciente o mindful eating es mucho más que una simple tendencia; es una forma de vida que nos invita a reconectar con el acto de comer de una manera más profunda, respetuosa y placentera.

En lugar de centrarnos en las calorías o en las reglas dietéticas restrictivas, este enfoque nos alienta a escuchar nuestras propias necesidades, a saborear cada bocado y a encontrar un equilibrio entre el placer y la nutrición.

Al practicar la alimentación consciente, podemos mejorar nuestra salud física, emocional y mental, mientras desarrollamos una relación más armónica con los alimentos y el entorno.

Este enfoque no solo nos beneficia a nosotros, sino que también tiene el potencial de impactar positivamente en la forma en que consumimos y cuidamos el planeta.

En un mundo que se mueve cada vez más rápido, la alimentación consciente nos ofrece la oportunidad de desacelerar, respirar y redescubrir el verdadero significado de nutrirnos.

 


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