Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) , ha revelado nuevos secretos moleculares de la quinua (Chenopodium quinoa), uno de los cultivos más resilientes del planeta y un alimento estratégico para la seguridad alimentaria en contextos de cambio climático.
En este estudio publicado en la revista International Journal of Molecular Sciences, el grupo liderado por la Dra. María Rosario Valderrama Valencia e integrado por Jean Carlo Paredes Malca, Michell Maheba Fuentes Apaza, Roxana Bardales Álvarez, Eloy Condori Mamani y Sandro Jhonatan Condori Pacsi realizó la primera caracterización, in silico de la familia genética RCC1 y del fotoreceptor UVR8 en esta especie andina.
Al estudiar el ADN de la planta, los investigadores han identificado 40 genes relacionados con la percepción de la luz, entre los que destacan dos proteínas especialmente importantes. Estas moléculas, llamadas CqRCC1_20 y CqRCC1_23, actúan como verdaderos «sensores» que detectan los rayos UV-B, el tipo de radiación que puede dañar las plantas. Ambos cuentan con componentes clave que les permiten captar esta energía solar y activar las defensas de la quinua.
La diferencia entre ambas proteínas reside en su estructura: mientras una mantiene la forma clásica de estos detectores moleculares, la otra presenta una variación que podría hacerla más eficiente en entornos con mucha radiación, como los Andes peruanos donde la quinua crece a más de 4500 metros de altitud. Esta adaptación ayudaría a la planta a mantenerse activa y saludable incluso cuando la exposición solar es muy intensa.
Además, los científicos han visto que estos genes están conectados con otros sistemas de la planta que responden al estrés, como la sequía o los cambios de temperatura. Esto significa que la quinua no solo se protege de la radiación, sino que integra esta información con otras señales del medio ambiente para sobrevivir en condiciones difíciles, manteniendo intactas sus propiedades nutritivas.
Este descubrimiento no solo nos ayuda a entender mejor esta joya de la agricultura andina, sino que también abre caminos para desarrollar otros cultivos más resistentes al cambio climático. Con el aumento de la radiación ultravioleta en todo el mundo, estos hallazgos podrían ser clave para garantizar la seguridad alimentaria en el futuro.
El estudio completo está disponible en:
https://www.mdpi.com/1422-0067/26/23/11657