El Ballet Folklórico agustino viajó rumbo a Andahuaylas para participar en las tradicionales festividades de Carnaval, una de las expresiones culturales más intensas del calendario festivo peruano. Con trajes bordados, música ancestral y coreografías que condensan siglos de historia, la delegación universitaria busca convertir su presencia en un puente entre regiones y tradiciones. La partida desde Arequipa simboliza, para sus integrantes, algo más que un viaje: es la oportunidad de llevar el pulso cultural del sur andino a uno de los escenarios más coloridos del país.
El grupo, integrado por estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), compartirá escenario con delegaciones provenientes de distintas regiones del Perú. Durante las celebraciones (del 12 al 14 de marzo), cada danza se convierte en relato: de la costa al altiplano y de la selva a los andes, el espectáculo promete una coreografía colectiva que celebra la diversidad cultural peruana. En ese mosaico de ritmos y comparsas, los jóvenes bailarines arequipeños buscan destacar con la fuerza escénica que ha convertido a su elenco en uno de los más reconocidos del ámbito universitario.
Fundado en 1971 por la antropóloga Lucy Abarca Valencia, el Ballet Folklórico de la UNSA nació con una misión clara: preservar y difundir el patrimonio cultural a través de la danza. Más de medio siglo después, el elenco mantiene viva esa visión. Su repertorio recorre la riqueza coreográfica del Perú —costa, sierra y selva— e incorpora también danzas de países como Argentina, México, España o Brasil, ampliando su horizonte cultural sin perder su raíz.
La presencia del ballet en Andahuaylas no es un hecho aislado, sino parte de una trayectoria que ha llevado a estos estudiantes a festivales, encuentros culturales e intercambios internacionales. Cada presentación refuerza una idea que el grupo defiende desde su fundación: que la danza no es solo espectáculo, sino memoria viva. Y en medio del bullicio del carnaval, entre música y comparsas, los bailarines de la UNSA buscarán demostrar que la tradición también puede latir con fuerza universitaria.