La rutina administrativa se detuvo por unos minutos para dar paso a algo poco habitual en la jornada laboral: ejercicios físicos en plena oficina. El Centro de Idiomas de la UNSA organizó una jornada de pausas activas que reunió a responsables académicos, instructores y personal administrativo con un objetivo claro: combatir el estrés laboral y transformar la cultura del trabajo cotidiano.
La actividad, desarrollada en coordinación con la Oficina de Recursos Humanos de la UNSA, incluyó una serie de ejercicios guiados enfocados en mejorar la postura corporal, activar la circulación y reducir la tensión acumulada durante largas horas frente a computadoras y escritorios. Durante la sesión, los participantes interrumpieron sus labores para dedicar algunos minutos al movimiento, una práctica cada vez más promovida en entornos laborales modernos.
Lejos de ser un gesto simbólico, la iniciativa apunta a cambiar la lógica tradicional del trabajo universitario. La pausa activa —breve, dinámica y participativa— busca instalar hábitos saludables que ayuden a prevenir fatiga física y mental, un problema creciente en espacios administrativos y académicos donde las jornadas sedentarias se han vuelto norma.
Con este tipo de acciones, la universidad intenta consolidar una nueva cultura institucional que priorice el bienestar del trabajador como parte de la productividad académica. En Arequipa, la escena de funcionarios estirando brazos y respirando profundamente dentro de una oficina podría marcar el inicio de un cambio silencioso: convertir el cuidado de la salud en política cotidiana dentro del campus.