La evaluación para acceder al comedor universitario, que cada año define la situación socioeconómica de los postulantes, integra este 2026 un componente clave: la detección temprana de problemas de salud mental. Durante el proceso de entrevistas, la universidad aplica un tamizaje psicológico que permite identificar estudiantes en situación de vulnerabilidad y canalizar su atención especializada.
Más de mil estudiantes participan en esta etapa de entrevistas, luego de un proceso que superó los cuatro mil inscritos y contempló renovaciones automáticas. Cada jornada atiende hasta 350 postulantes, quienes deben cumplir con este procedimiento a cargo de trabajadoras sociales, responsables de evaluar las condiciones económicas y detectar otras necesidades que requieran intervención institucional.
El tamizaje de salud mental, aplicado de manera obligatoria a quienes pasan entrevista, consta de 11 preguntas diseñadas por la Dirección de Bienestar Universitario. Este instrumento recoge información sobre síntomas de depresión, riesgos asociados a conductas autolesivas, experiencias de discriminación y situaciones de violencia, entre otros factores.
Toda la información recogida no queda solo en el registro estadístico. Los resultados permiten identificar a estudiantes con mayores niveles de riesgo, quienes posteriormente son contactados mediante citas psicológicas para una evaluación más profunda. Este proceso busca validar los datos obtenidos y definir intervenciones oportunas, que pueden incluir acompañamiento psicológico o derivaciones a servicios especializados.
La incorporación de este enfoque responde al perfil de los postulantes al comedor universitario, considerados una población vulnerable no solo en el ámbito económico, sino también en el emocional y social. Con ello, la universidad fortalece un modelo de atención integral que trasciende el acceso a la alimentación y apunta a garantizar condiciones adecuadas para la permanencia y bienestar estudiantil.
Dato
Junto a este proceso, se desarrolla una feria de orientación que articula el trabajo de psicopedagogas y profesionales en psicología. El espacio permite brindar orientación a estudiantes —principalmente ingresantes— que enfrentan dificultades en su adaptación a la vida universitaria, así como recoger consultas y detectar casos que requieren seguimiento.


