El auditorio de la Facultad de Administración reunió a más de 70 estudiantes que ingresaron este año a la Escuela Profesional de Ingeniería de Minas de la UNSA para la tradicional imposición de cascos 2026. La decana Basilia García Flores de Nieto dio la bienvenida marcando el tono: la minería debe practicarse con ética, respeto al entorno y formación sólida; además de recordar que la minería en el Perú es la actividad que sostiene gran parte del país y que el verdadero prestigio se construye con el tiempo y la responsabilidad.
El director de la escuela, Bruno Chaucayanqui Quisa, profundizó en el contexto nacional: hoy se impulsa la minería verde y digitalizada, con 66 proyectos por más de 64 000 millones de dólares y aportes al fisco que superan los 15 millones de soles por el alza de metales. Destacó que la UNSA es referente: la minería aporta el 11 % al PBI nacional y más del 67 % de las exportaciones, y en sus 31 años de trayectoria la escuela ha formado profesionales capaces de liderar ese crecimiento.
La ceremonia contó con la presencia de egresados destacados que hoy dirigen empresas mineras dentro y fuera de Arequipa: Oliver Tejada Mandujano, Wilbert Pacheco Bustinza, Luis Santos Chirinos, Néstor Alonso Delgado Ponce, José Villena Peña, Eddison Apaza Apaza y Azucena Delgado Ponce. Los estudiantes tuvieron la oportunidad de reconocer su trayectoria y entregarles presentes, cerrando el vínculo entre generaciones y comprobando que la formación recibida abre puertas al liderazgo empresarial.
Tras las palabras del asesor de la promoción, Jorge Freddy Enríquez Ramos, y la presentación de los invitados por el estudiante Robert Hilton Morrón Vizarreta, llegó el momento central: la imposición de cascos, símbolo de pertenencia y compromiso con la seguridad y la profesión. Sandra Marleny Tomaylla Palle agradeció en nombre de los estudiantes, mientras que Leonard Jesús Flores Castro y José Elías Chauca Carbajal reafirmaron la voluntad de cumplir con la exigencia académica y social que distingue a la escuela.
La jornada concluyó con la sesión de fotos y un encuentro entre los asistentes, sellando el inicio de una nueva etapa. Más que un acto simbólico, la imposición de cascos reafirma que la UNSA sigue preparando a quienes llevarán adelante una minería moderna, ética y competitiva, alineada con los retos del Perú y la responsabilidad con su entorno.