El cine ha sobrevivido a todos los cambios tecnológicos: la televisión, el VHS, el DVD, el Blu-ray y, más recientemente, las plataformas de streaming. Sin embargo, la experiencia de compartir una película en una sala permanece intacta. Ver cine en pantalla grande continúa siendo un encuentro único entre la obra y el espectador.
Con esa convicción, la Sala de Audiovisuales de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa celebra 35 años de labor ininterrumpida, consolidándose como uno de los espacios universitarios de difusión cinematográfica y cultural de mayor trayectoria en el país.
Su historia se remonta a fines de 1990, cuando el entonces rector, Dr. Juan Manuel Guillén, impulsó la creación del Complejo Cultural Chávez de la Rosa. En ese contexto, el poeta arequipeño Oswaldo Chanove dio forma al proyecto de un espacio dedicado al séptimo arte y a la formación de un archivo cinematográfico, inaugurado oficialmente el 21 de junio de 1991.
En una época en la que el acceso al cine de autor era limitado, la Sala de Audiovisuales comenzó a reunir una importante colección de películas gracias al esfuerzo de sus impulsores y al apoyo de amigos que traían cintas originales del extranjero. Así nació un espacio destinado a acercar al público arequipeño las grandes obras de la cinematografía mundial.
Poco antes de su inauguración se incorporó al equipo Francisco «Coco» Herrera, quien con el paso de los años asumió la conducción de la Sala de Audiovisuales. Desde entonces, este espacio ha mantenido una programación permanente de lunes a viernes y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, incluso durante la pandemia, para continuar con su misión de difusión cultural.
Hoy, la Sala de Audiovisuales es un punto de encuentro para estudiantes, docentes, artistas y público en general. Además de las proyecciones, el intercambio de ideas y el diálogo en torno al cine han convertido este espacio en un referente de la vida cultural de la universidad y de la ciudad.
Al celebrar 35 años de trayectoria, la Sala de Audiovisuales reafirma su compromiso con la formación de nuevos públicos y con la preservación de la experiencia de disfrutar el cine en pantalla grande, manteniendo viva una tradición cultural que continúa enriqueciendo a generaciones de espectadores.
