Detectar cáncer en etapas tempranas, desarrollar terapias más precisas contra tumores agresivos, anticipar posibles brotes epidemiológicos y mejorar la gestión de los recursos agrícolas son algunos de los objetivos que persiguen cuatro proyectos de investigación que la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) desarrolla junto a la Universidad de Oklahoma. Los avances fueron presentados ante la comunidad universitaria como parte del seguimiento a las investigaciones en ejecución.
Las iniciativas fueron concebidas para responder a necesidades concretas de la población. El vicerrector de Investigación de la UNSA, Dr. Henry Gustavo Polanco Cornejo, destacó que los beneficios de estos proyectos trascienden el ámbito académico. “Son totalmente diseñados para que la población sea la beneficiada. La universidad se beneficia, lógicamente, con los resultados, porque tenemos mayor visibilidad, tenemos mayor producción científica, tenemos equipamiento, pero donde debe ir el beneficio es a la comunidad a solucionar su problema”, afirmó.
Uno de los proyectos desarrolla una terapia fototérmica para el tratamiento del cáncer de mama metastásico. La investigación emplea nanotubos de carbono capaces de identificar y destruir células tumorales sin afectar tejido sano, además de incorporar estrategias de inmunoterapia para fortalecer la respuesta del sistema inmunológico frente a uno de los tipos de cáncer más agresivos.
En el campo de la detección temprana, la investigadora Eveling Castro Gutiérrez presentó los avances de Dermaflin, un dermatoscopio inteligente diseñado para identificar cáncer de piel mediante inteligencia artificial. El dispositivo ya fue construido y llegará próximamente a Arequipa para iniciar pruebas clínicas en el Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza.
La vigilancia epidemiológica también forma parte de la agenda científica. El proyecto liderado por José Alberto Fernández Rivera analiza aguas residuales para detectar virus, bacterias y otros patógenos, con el propósito de generar sistemas de alerta temprana que permitan anticipar la circulación de enfermedades infecciosas.
Otro de los estudios está orientado a la agricultura irrigada en zonas áridas. El equipo encabezado por Edwin Freddy Bocardo Delgado evalúa la salud del suelo, la calidad del agua y el impacto ambiental de la actividad agrícola en Majes mediante muestreos de campo, sensores remotos e imágenes satelitales. Los primeros resultados han permitido confirmar efectos sobre la calidad del agua del río Siguas.
Las investigaciones cumplen cronogramas de 36 meses y avanzan conforme a las metas previstas. Añadió que los resultados finales serán compartidos con instituciones públicas y privadas para facilitar su implementación. “Una vez que nosotros concluyamos con los proyectos y tengamos los resultados finales, convocaremos a las instituciones y tomadores de decisiones para que ellos puedan implementar en sus propias instituciones”, sostuvo.
La presentación incluyó cuatro de los proyectos que la UNSA desarrolla con la Universidad de Oklahoma, una alianza que también involucra a estudiantes y equipos multidisciplinarios de distintas especialidades y que proyecta sus principales resultados hacia el Bicentenario de la universidad.
