El Paraninfo de la UNSA acogió la sesión solemne por el LXIX aniversario de la Escuela Profesional de Biología, donde su director, el Dr. Antonio Lazarte Rivera, afirmó que «La ciencia contemporánea ya no puede desarrollarse encerrada dentro de las fronteras de una institución». La jornada reunió a autoridades, docentes, estudiantes y egresados para celebrar casi siete décadas de formación científica, marcada por el compromiso con la internacionalización, la cooperación interdisciplinaria y la búsqueda de soluciones sostenibles para la sociedad.
A su turno, el representante estudiantil, Esteban Jesús Pérez Arias, abrió su intervención con una reflexión profunda sobre el significado de cumplir años: “cumplir años no significa que ha pasado el tiempo, significa que a pesar del tiempo, algo permanece”. Destacó que la escuela es mucho más que aulas y laboratorios: es la suma de generaciones de estudiantes, docentes que dejaron su huella, personal administrativo que sostiene cada proceso y egresados que llevan el nombre de la institución a distintos rincones del país y del mundo. Ser parte de la UNSA y estudiar biología, señaló, implica aprender a mirar el mundo con curiosidad, rigor y respeto, entendiendo que todo en la naturaleza -y en la comunidad universitaria- está conectado.
En su mensaje central, el Dr. Antonio Lazarte Rivera presentó un balance de las actividades que antecedieron al aniversario, entre ellas el Primer Simposio Internacional «Conocimiento que trasciende las fronteras», centrado en avances y desafíos de la biología y la biotecnología para el desarrollo sostenible. Destacó la participación de investigadores internacionales, y advirtió sobre la necesidad de agilizar los procesos institucionales para no perder oportunidades de cooperación, becas y convenios. “La ciencia necesita redes, necesita colaboración, necesita intercambio de experiencias, necesita investigadores de diferentes disciplinas y diferentes países trabajando sobre problemas comunes”, enfatizó.
El director de la escuela también resaltó el dinamismo de la comunidad estudiantil, mencionando la II Feria de Investigación y Bioemprendimiento «Conciencia», organizada por la Sociedad Científica de Estudiantes de Biología (SCIEB), así como la Noche de Talentos, espacios donde la ciencia se entrelazó con la creatividad, el arte y la expresión humana. Felicitó a la directiva del SCIEB y destacó el ejemplo de estudiantes que realizan prácticas y proyectos en el extranjero, señalando que la universidad debe formar no solo profesionales que busquen empleo, sino creadores de conocimiento, innovación y oportunidades. “La investigación debe salir del laboratorio, debe dialogar con las necesidades de la sociedad, debe convertirse en solución”, subrayó.
La jornada celebrativa evidenció que la formación en biología trasciende el aula: la universidad como comunidad integra también el deporte, la danza y la sensibilidad humana, recordando que un científico debe saber descubrir, pero también comunicar, trabajar en equipo y conservar su dimensión ética y creativa. Los presentes reconocieron el camino recorrido, los desafíos superados y el papel fundamental de cada persona que ha formado parte de la escuela en estos 69 años, entendiendo que la verdadera fortaleza de la escuela reside en su gente y en su capacidad de renovarse.
Con la mirada puesta en el futuro, la comunidad biológica cerró la ceremonia con una convicción compartida: celebrar 69 años no es solo mirar hacia atrás con gratitud, sino mirar hacia adelante con responsabilidad. Cada generación recibe una herencia y deja una huella, y el reto es construir una institución con más conocimiento, más investigación, más oportunidades y más compromiso con la sociedad.