El arte ha dejado de ser un territorio vedado en el sur del Perú. En un hito que desafía las dinámicas habituales de la gestión cultural, alrededor de trescientas personas se congregaron en el auditorio de la Facultad de Administración de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) para presenciar el primer concierto sinfónico inclusivo de la región a cargo de la Orquesta Sinfónica agustina. La iniciativa, impulsada conjuntamente por la casa de estudios a través de su Defensoría Universitaria y la Gerencia Regional de Desarrollo e Inclusión Social, sentó un precedente al integrar de forma sistemática a la comunidad sorda y a personas con discapacidad en la experiencia del gran repertorio orquestal.
El acto protocolar se inició con la intervención institucional del rector de la UNSA, doctor Richard Paredes Orue, quien remarcó el compromiso de la universidad pública con la inclusión y el entorno social. Paredes Orue destacó que esta expresión musical busca trascender en el espíritu de la comunidad agustina y afianzar un vínculo real entre la academia y la sociedad, expresando su deseo de que el público disfrutara del talento de los jóvenes músicos.
A continuación, la gerenta regional de Desarrollo e Inclusión Social, del Gobierno Regional de Arequipa, doctora Jessica Yesenia García Apaza, subrayó la trascendencia de la jornada, calificándola como un firme acto de justicia social. «La cultura y el arte no son un privilegio, son un derecho fundamental de todos», aseveró. La funcionaria recalcó que este concierto gratuito contó con interpretación continua en lengua de señas peruana y saludó la presencia de autoridades e invitados, entre ellos el vicerrector académico de la UNSA, doctor Vladimir Rosas Meneses, así como la Defensoría Universitaria y la Subgerencia de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
En lo musical, la velada contó con una cuidada dirección de la doctora Pilar Lopera Quintanilla al frente de la Orquesta Sinfónica de la UNSA, respaldada por el Coro Polifónico de la institución, dirigido por Daysi Evelyn Rojas Mamani. El programa ofreció un recorrido amplio por grandes páginas de la música universal y regional:
• Tradición universal: Tras las indicaciones de la directora Pilar Lopera, la orquesta abrió con la obertura de La urraca ladrona de Rossini. Le siguieron fragmentos operísticos de Mozart (El rapto del serrallo y el aria Aprite un po’ quegli occhi, interpretada por Gerardo Zamora Escalante) y el Vals del Emperador de Strauss.
• Virtuosismo y color: Destacó la interpretación de Flor Romero Huaycho en el aria Les oiseaux dans la charmille de Offenbach, seguida de piezas de gran exigencia rítmica como el Huapango de Moncayo y el Danzón N.° 2 de Márquez.
• Cierre lírico e identidad: La velada reservó sus momentos más emotivos para el Brindis de La Traviata (Verdi), a cargo de los solistas Fiorella Fernández Flores y Jack Pérez Gonzales, concluyendo con los compases del emblemático Carnaval de Arequipa de Benigno Ballón Farfán.
Este encuentro demostró que cuando las instituciones públicas articulan sus capacidades, la accesibilidad cultural deja de ser un mero discurso normativo para convertirse en una realidad perceptible y compartida.