El Centro de Simulación Clínica de la Facultad de Medicina de la casa agustina cuenta con uno de los ocho simuladores pediátricos HAL S2225 que existen en todo el Perú. Según Fernando Alarcón Dávila, técnico encargado del centro, este equipo se convierte en una herramienta única para el sur del país, valorada en cerca de medio millón de dólares. No se trata de un maniquí estático: representa a un niño de seis años y rompe con la forma tradicional de practicar medicina.
A diferencia de otros equipos, HAL tiene expresividad facial dinámica: muestra dolor, confusión, ira o asombro, parpadea y mueve los ojos. Cuenta además con síntesis de voz interactiva que reproduce llanto y quejidos. Para los estudiantes, esto significa que el entrenamiento no se limita solo a maniobras técnicas, sino que también los obliga a trabajar la empatía, el manejo del estrés y la comunicación con el paciente y su equipo.
Su fidelidad fisiológica le permite responder de forma automática a medicamentos, ventilación mecánica, desfibrilación y otros procedimientos. Se pueden realizar intubaciones endotraqueales, comprobar pulso carotídeo, braquiales, radiales y femorales, así como practicar accesos venosos e intraóseos. Es compatible con monitores, ventiladores y desfibriladores reales, por lo que la práctica resulta muy cercana a la realidad de las salas de emergencias.
Una de sus ventajas más importantes es la seguridad. Los alumnos pueden enfrentarse a situaciones de alto riesgo que ocurren con poca frecuencia en la atención real, como una vía aérea difícil o un paro cardiorrespiratorio, y cometer errores sin poner en peligro a ningún niño. El equipo registra cada acción, lo que permite analizar después el desempeño con datos objetivos.
Quienes usan HAL son principalmente los estudiantes de los cursos de Pediatría 2 y 3. Aunque está diseñado como simulador pediátrico, sus configuraciones permiten adaptarlo a diferentes escenarios de entrenamiento. El centro dispone también de otros equipos de alta gama, como Lucina para simulaciones de parto y los simuladores Apolo para prácticas cardiológicas.
Para la UNSA, la llegada de HAL cierra una brecha que existía en la región. Hasta ahora, estos equipos estaban concentrados principalmente en el norte y Lima. Tenerlo en Arequipa posibilita que los futuros médicos del sur reciban una formación más completa, sin tener que viajar a la capital para acceder a este tipo de tecnología.