La casa superior de estudios agustina ejecutó una ambiciosa transformación de sus espacios de estudio que marcó un antes y un después en la vida académica de miles de estudiantes. Primero fue la Biblioteca de Ciencias Sociales «César Guardia Mayorga», reinaugurada en abril de 2025 tras una inversión superior a los tres millones cuatrocientos mil soles; luego, en julio de 2026, le correspondió a la Biblioteca de Biomédicas, puesta al servicio de la comunidad tras una intervención cercana a los seis millones de soles. Ambas obras respondieron a una misma visión: devolver a las bibliotecas su lugar como corazón de la formación universitaria, dotándolas de condiciones dignas, seguras y alineadas con los retos del presente.
El liderazgo del rector, Dr. Hugo José Rojas Flores, fue determinante para concretar ambos proyectos. En cada ceremonia, la autoridad destacó que la universidad invirtió recursos propios con una convicción clara: fortalecer la formación académica desde sus cimientos. En el caso de Biomédicas, señaló que la remodelación constituía la base para consolidar una biblioteca con mayores capacidades tecnológicas y una expansión de los servicios virtuales, pensando siempre en el beneficio de estudiantes, docentes e investigadores. No se trató solo de reparar edificios, sino de construir el entorno que el conocimiento merece.
Los estudiantes fueron los grandes favorecidos por esta renovación. La Biblioteca de Sociales pasó a ofrecer cinco niveles con 65 mil ejemplares, más de 250 libros digitales, salas aisladas de ruido, estanterías móviles, centro de cómputo y capacidad para 254 personas. En tanto, la de Biomédicas sumó reforzamiento estructural antisísmico, ascensor, sistema fotovoltaico, conectividad, salas de estudio y cubículos individuales. Lo que antes eran espacios limitados se convirtió en ambientes modernos, seguros y accesibles, donde cada detalle se pensó para mejorar la experiencia de aprendizaje y la investigación.
El vicerrector de investigación, Dr. Henry Gustavo Polanco Cornejo, subrayó que estas instalaciones trascendían su función tradicional para transformarse en verdaderos centros de generación de conocimiento. Destacó que la infraestructura renovada permitiría una formación más integral y competitiva, y expresó la expectativa de seguir incorporando herramientas tecnológicas y recursos digitales. Su mirada dejó claro que la biblioteca del siglo XXI no se limita a guardar libros: conecta, inspira y potencia el talento.
En este contexto de renovación integral, el vicerrector académico, Dr. Luis Cuadros Paz, anunció una decisión que complementó cada obra: la adquisición de nuevos títulos por cada programa educativo, con el propósito expreso de actualizar la bibliografía disponible. La medida respondió a una necesidad compartida: de nada sirven espacios nuevos si el conocimiento que albergan no se renueva. Con esta iniciativa, la UNSA aseguró que la modernización llegara también a los contenidos, poniendo al alcance de los estudiantes información vigente, pertinente y acorde a los avances de cada disciplina.
Ambas obras compartieron también un enfoque de responsabilidad y visión a futuro. La de Sociales incorporó paneles solares, conectividad total y plataformas virtuales mediante el sistema Koha, integrando catálogos en línea, repositorio institucional y acceso a revistas indexadas. La de Biomédicas demandó 358 días de trabajo e incluyó desde reforzamiento estructural hasta criterios de accesibilidad universal, sistemas de seguridad y eficiencia energética.
Con estas acciones, la UNSA envió un mensaje claro: la calidad académica se construye también con infraestructura, tecnología y libros actualizados. Espacios seguros, modernos y conectados, sumados a una política de renovación bibliográfica anunciada por el vicerrector Cuadros Paz, colocaron a disposición de la comunidad universitaria las herramientas que merece.