En el Día Mundial de la Alimentación, que se celebra cada 16 de octubre, la Escuela de Ciencias de la Nutrición de la UNSA, abrió sus laboratorios para mostrar una solución concreta al desperdicio de alimentos: la deshidratación controlada de frutas frescas de nuestra región. Lo que surge como una práctica académica está transformando la manera en que aprovechamos lo que cultivamos.
Bajo la guía de la licenciada Ángela Lavalle Gonzales, docente del área de Tecnología de los Alimentos, los estudiantes trabajan con productos emblemáticos de Arequipa y del Perú: papaya arequipeña, mango, piña, uva, fresa y naranja. Cada uno pasa por un riguroso proceso de selección, lavado e higiene antes de ingresar al deshidratador, donde se controlan con precisión los tiempos y temperaturas.
El resultado es un producto que mantiene la mayor parte de sus propiedades. Al retirar el agua de forma controlada, la fruta deshidratada puede conservarse entre seis y ocho meses sin necesidad de refrigeración. Aunque pierde parte de la vitamina C (al ser una vitamina que se degrada con el calor), concentra significativamente su aporte de fibra y energía.
«Muchas veces sabemos que debemos comer cinco frutas al día, pero no siempre es fácil transportarlas o consumirlas antes de que maduren. La versión deshidratada es práctica: cabe en cualquier lonchera, se mezcla con yogur, en jugos o incluso con quesos», explicó la docente. También mencionó que se trabaja en la deshidratación de verduras para su uso como condimentos.
El proyecto trasciende las aulas. A través de actividades de responsabilidad social, los estudiantes enseñan a familias de la comunidad cómo aplicar técnicas sencillas de deshidratación en sus propios hogares, para que los frutos de sus cosechas no se pierdan. Además, se analizan costos y potencial comercial del producto.
La próxima meta es la implementación de un kiosco saludable dentro del campus universitario, donde estos productos inocuos y nutritivos estén disponibles para la comunidad de la UNSA. La iniciativa ya fue presentada a las nuevas autoridades con el objetivo de promover hábitos saludables al alcance de todos. Como señala el lema de este Día Mundial de la Alimentación 2026: «Innovar hoy para nutrir mañana».
El docente Jorge Rodríguez Quispe, del Laboratorio de Tecnología de los Alimentos, complementó afirmó a su vez, «contamos con equipos especializados para asegurar resultados confiables y no solo elaboraciones caseras, garantizando que los alimentos sean seguros y nutritivos para toda la comunidad». Es decir: conocimiento al servicio de todos, con respaldo científico.