En un espacio donde convergen empresas, autoridades y líderes del sector extractivo, la presencia académica se abrió paso con propuestas que evidencian que la ciencia también tiene un lugar en la agenda minera. Durante la 37 Convención Minera PERUMIN, la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) participó en la Alameda de la Academia con proyectos que mostraron la capacidad de sus investigadores y estudiantes para generar soluciones aplicadas al sector productivo.
El equipo liderado por el docente Eberth Saire Bocangel, mostró un prototipo de diseño de mallas de perforación en minería subterránea, desarrollado durante casi dos años. A diferencia de los métodos tradicionales, que suelen ser manuales, la herramienta permite reajustar digitalmente la ubicación de los taladros en frentes irregulares, reduciendo errores en la fragmentación de la roca y mejorando la precisión de las operaciones. Aunque aún se encuentra en fase de prueba, constituye un avance significativo de la investigación universitaria con aplicaciones directas en el ámbito minero.
La propuesta despertó interés no solo por su innovación técnica, sino también porque fue elaborada con componentes diseñados en la propia universidad, lo que refuerza el carácter regional de la investigación. Los responsables explicaron que se busca financiamiento para adecuar el prototipo a condiciones de mina, dotándolo de una carcasa protectora y desarrollando su versión final para uso en operaciones subterráneas.
La participación de la UNSA también puso en evidencia el vínculo creciente con el sector empresarial. Cinco compañías internacionales del rubro han establecido cooperación con la universidad. Estas empresas han aportado software especializado, equipos de precisión e incluso programas de entrenamiento para estudiantes en tecnologías de simulación y drones.
Este respaldo abre el camino hacia convenios que permitan a las empresas contar con profesionales altamente capacitados, mientras que la universidad consolida un espacio de transferencia tecnológica. Los representantes de las compañías subrayaron que ven en la UNSA una cantera de talento calificado para enfrentar los retos de la industria minera.
La Alameda de la Academia se consolidó así como una vitrina donde la UNSA no solo mostró avances científicos y tecnológicos, sino también su capacidad para articular alianzas estratégicas. La experiencia reafirmó que la academia no es un actor periférico, sino un protagonista con voz propia en el diálogo con el mundo minero y en la construcción de soluciones para el desarrollo del país.
